Archivo para 30 abril 2010

balizas

Todos los hombres, por las palabras, levantan vuelo.

Aristófanes, Los pájaros.
vía “Elogio del pesimismo” de Lucien Jerphagnon. Barril & Barral, 2010. 18€

dientes blancos

–Está suicidándose, abba.
–¿Qué?
Arshad se encogió de hombros.
–Le he gritado por la ventanilla que se fuera, y me ha contestado: “Déjame en paz, estoy suicidándome.” Eso ha dicho.
–En mi establecimiento no se suicida nadie–dijo tajantemente Mo bajando la escalera–. No tenemos licencia para eso.
Una vez en la calle, Mo avanzó amenazador hacia el coche de Archie, quitó de un tirón los pañuelos que sellaban la rendija de la ventanilla del conductor y bajó cuatro dedos el cristal a base de fuerza bruta.
–Oiga, señor mío, nosotros no tenemos licencia para suicidios. Este lugar es halal. Kosher, ¿comprende? Si quiere morir aquí, tendremos que desangrarlo bien.

Dientes Blancos, Zadie Smith. Salamandra. 19,50€

esplendor

Necesitamos una forma distinta, más sabia, y quizás más mística de pensar en los animales.

Ajeno a la naturaleza universal y habitante de complejos artificios, el hombre civilizado estudia a las criaturas a través del cristal de su propio conocimiento y por ello ve una pluma aumentada y la imagen completa en distorsión.

Somos condescendientes con ellos por sus faltas, por el trágico destino de haber tomado forma muy por debajo nuestro. Y es ahí donde erramos, donde erramos gravemente, pues un animal no puede ser juzgado por el hombre.

En un mundo más antiguo y más completo que el nuestro, ellos se desplazan, completos y perfectos; dotados de extensiones a sus sentidos que nosotros perdimos o nunca llegamos a tener; viviendo según mandatos que quizás no escuchemos nunca.

No son nuestros hermanos, no son nuestros inferiores, forman diferentes naciones atrapadas, como la nuestra, en la red del tiempo y la vida; prisioneros, como nosotros, del esplendor y el padecimiento de la tierra.

Henry Beston (1888-1968) “The Outermost House

Feliz día del libro… y aniversario de Zebras.

¡Cumplimos un añito! (¡qué monos!)

Lo digo hoy, porque mañana no habrá tiempo de decirlo.

Ah, y el que mañana quiera tarta (hasta fin de existencias) que lo diga.

Abrazos a todos,

Das Politburó.

der geldkomplex

Es imposible que haya bendición en un dinero ganado con sudor, éste tiene que odiarnos porque lo hemos llevado, tirándole de los cabellos, adonde quizá no quería ir; y viceversa: nosotros tenemos que odiarlo porque nos hemos matado a trabajar por conseguirlo, y porque seguimos estando llenos de rencor pensando en cómo nos hemos matado a trabajar. De hecho, el dinero siempre se está vengando, sea porque ya lo espera otra gente, sea porque lo gastamos, llevados por un primer impulso, en cosas sin sentido.

Franziska von Reventlow, “El complejo de dinero“. Periférica, 2010. 17€

the truth about us

Estaba claro, sólo los que le querían iban a creerle, y nadie le quería.

Ian McEwan, “Solar“. Jonathan Cape, 2010.

el honor del trabajo

Era el aroma de troncos recién talados. Se extendía desde el camino hasta el río, colmaba el aire y flotaba sobre el agua y lo impregnaba todo y me adormecía y me atontaba. Me encontraba en medio de todo. Olía a resina, me olía la ropa y me olía el cabello y, por la noche, notaba que la piel me olía a resina cuando me iba a la cama. Me quedaba dormido con ese aroma y me despertaba con él y me acompañaba durante todo el día. Yo era bosque.

Per Petterson, “Salir a robar caballos“, Zeta, 2007. 8€