los cachorros de la guerra

–Hace frío–dijo Marge.
Hicks encontró el interruptor de la calefacción al lado de la puerta del cuarto de baño y lo puso al máximo. Le resultaba difícil apartar la vista de las olas.
–Hay que joderse con el puñetero viento–protestó ella.
Se sentó en la cama cerca de Marge y le dio un masaje en los hombros, pero su cuerpo siguió tenso. No tenía modo de saber hasta qué punto estaba enferma de verdad. Durante un tiempo Hicks había fumado mucho opio, pero no le había costado demasiado dejarlo. No sabía nada del dilaudid.
–Escúchalo–dijo Marge–. Es pura crueldad.

Robert Stone, Dog Soldiers. Libros del silencio.

1 Response to “los cachorros de la guerra”


  1. 1 petardo 23 septiembre 2011 de 09:43

    Es un libro entretenido en líneas generales en el que el ritmo y la historia te sumergen plenamente, sin embargo hay un contraste en el desenlace. Cuando todo parece desembocar en un final explosivo el autor nos sorprende con una estanqueidad en la fluidez del relato que puede llegar a empañar las buenas sensaciones.


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