Archivo para 21/03/11

esquivar un coche fúnebre

También él se agachó sobre el arroyo y se lavó la cara. Cuando se levantó la vio resplandeciente. Le pareció que por primera vez desde que la conocía miraba aquel rostro no como algo que se codicia, sino como algo que se comprende, como algo que se regala.

Andrés Barba, Muerte de un caballo. Editorial Pre-textos.